El éxito parece ser el destino común de los que tienen el valor de ir más allá de los senderos conocidos por todos, a veces caminando en pos de un sueño. Personajes como Pablo Picasso en el arte, Ungaretti en la literatura, Henry Ford en la industria, fueron capaces, cada uno en su propio campo, de cambiar el rumbo sea a nivel estético sea a nivel logístico. En el mercado de las plumas, los pioneros se cuentan en número muy escaso.
Y uno de ellos fue, sin ninguna duda, Leopoldo Aquila. Han pasado algunas décadas, desde que, intuyendo las potencialidades de un mercado refinado y elegante, el fundador de Lalex 1938 creara una serie de instrumentos de escritura y de accesorios que abrió un mercado prestigioso para su empresa.
Hoy en día, en el año 2004, Lalex 1938 firma sus nuevas colecciones con una dedicación que, a raíz de la experiencia de tres generaciones de Aquila, permite lanzar al mercado instrumentos realmente innovadores, no sólo en la propuesta, sino también en el acercamiento al cliente.
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