LALEX 1938
A story of Eagles (Aquilas)
Lalex 1938 es una empresa de gente que ha sabido siempre mirar hacia horizontes lejanos.
Águilas de hecho, y con una historia empresarial salpicada hasta de elementos románticos.
La familia Aquila, cuya cepa hunde sus raíces antiguas en el tiempo, tuvo desde siempre en su fuero íntimo una sensibilidad especial hacia la belleza y la cultura, además de la capacidad de enlazarlas con una eficiencia empresarial extraordinaria.
Leopoldo, el fundador de la Lalex 1938, marcó un hito histórico intuyendo, en los años anteriores y posteriores a la 2a Guerra Mundial, las potencialidades del mercado de la pluma.
En una zona como el Sur de Italia, la pluma estilográfica representaba para Leopoldo un fuerte lazo entre los intereses personales por la cultura y la elegancia y al mismo tiempo el amor a su tierra, un lugar rico de historia y de autenticidad.
Leopoldo fue un innovador clarividente de los métodos empresariales de su época, pues fraguó mediante la presencia constante en el mercado y la puntualidad en el servicio, su éxito en la distribución.. El contacto que estableció con el mercado estaba fundado sobre la fiabilidad y la profesionalidad.
 
Superando su tendencia a la introversión, se dedicaba a visitar a sus clientes por todo el Sur de Italia, sabiendo que el darse a conocer y hacerse apreciar personalmente era la mejor manera para establecer con el mercado una valiosa relación de intercambio: por un lado, ofrecer productos de calidad (hablando de clarividencia...), por el otro, poder observar desde un lugar privilegiado las preferencias, las tendencias y el potencial desarrollo estratégico del mercado de la pluma en general y de la estilográfica en particular.
La profesionalidad construida a lo largo de años de contacto directo con el mercado hizo madurar los frutos de una producción de calidad: Leopoldo supo cuidarla personalmente en las plumas Lalex 1938, vigilando, con la mirada conocedora del experto, la producción y el montaje desde el principio hasta el final.
Hablábamos de Águilas y de vista aguda. Leopoldo era persona culta, frecuentaba los ambientes más estimulantes de la Nápoles de la posguerra.
En una realidad magmática, en que las heridas de la guerra habían evidenciado una secular crisis